martes, 11 de octubre de 2011

DIFERENCIAS POLICIAS Y MILITARES

Son cosas distintas el soldado y el agente. Porque si bien ambos pertenecen a institutos cuya existencia es inherente a la condición del Estado como tal, su función ­y por ende su formación­ se encuadra dentro de parámetros distintos, ­ni mejores ni peores­, sólo distintos. El uno es militar, se le educa para la guerra y se le prioriza la eliminación física del enemigo, cualesquiera sean los métodos empleados: (proyectil, bayoneta o lanzallamas). El otro es civil, no tiene "enemigos" (sólo adversarios) y se le educa para la paz. El uno es puño, el otro, escudo. Un policía debe tener el cristiano sentido de "poner la mejilla", cuando en el cumplimiento de su labor específica, recibe la agresión verbal o física de quienes actúan fuera de la ley, ya sean estudiantes, trabajadores, roqueros o hinchas de fútbol exaltados. Esto que es muy difícil para el policía, es imposible para el militar.

El policía reprime corrigiendo. El soldado mata. Para el policía, aún el peor delincuente es un ciudadano que debe ser preservado, educado y devuelto a la sociedad porque ese delincuente no es un enemigo sino un enfermo que debe ser puesto en manos de un cuerpo especializado (la Justicia Civil) para que decida su destino último: libertad, si no hay pruebas, prisión si hay méritos para ello. Pero, ­y las diferencias entre militares y policías siguen­ si el magistrado decide el envío del preso a un instituto de reclusión, la cárcel no es un campo de prisioneros, ni en lo real ni en lo formal. En estos últimos, el cumplimiento de las leyes que provee la Convención de Ginebra, es siempre aleatoria y se debe más al temor a la represalia contra los prisioneros propios, que a razones humanitarias. En la cárcel los detenidos tienen o deben tener las garantías que dan, tanto la judicatura como la presencia de una prensa independiente. Así es en los países civilizados y democráticos. Para garantía del ciudadano común, pero antes que nada para el propio funcionario policial, tantas veces sometido a una labor ingrata, peligrosa y no siempre comprendida. Repitámoslo. La Policía no es militar, es civil y la garantía de la estabilidad interna reside en que se ahonde tal concepción. Por tanto no le deben comprender, ni los fueros, ni las costumbres ni los códigos militares.

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